BRC 8 y la cultura alimentaria

Entre las novedades de la nueva versión (versión 8) de BRC Food que ha entrado en vigor el pasado febrero de 2019 se encuentra, dentro del Compromiso del equipo directivo, la cláusula 1.12 que indica que :

El equipo directivo del establecimiento definirá y mantendrá un plan claro para impulsar el desarrollo y la mejora continua de una cultura de calidad y seguridad de los alimentos. Esto deberá incluir:

  • actividades definidas en las que intervengan todas las áreas del establecimiento que tengan influencia en la seguridad de los productos,
  • un plan de acción que indique cómo se realizarán y se medirán las actividades, así como los plazos previstos,
  • un análisis de la eficacia de las actividades realizadas.

La introducción de esta cláusula viene de la mano de la GFSI (Global Food Safety Iniciative) y es más que probable que poco a poco otros estándares vayan introduciendo este requerimiento en sus normas.

Para el cumplimiento de esta cláusula, se espera que se establezca un plan de cultura de la inocuidad y calidad alimentaria que deber ser liderado por la alta dirección. El plan debe desarrollarse con objetivos medibles para poder determinar la implementación de los mismos a los largo de los años; ya que parar lograr una verdadera “cultura” en la organización se debería contar con periodos de 5 o más años. Para ello, tiene que poder medirse el nivel actual o de inicio de una empresa alimentaria en cuanto a su cultura de la inocuidad, la implementación de las acciones que se vayan a llevar a cabo y la efectividad de las mismas.

En resumen se pretender hacer copartícipes y corresponsables de la inocuidad tanto a la dirección como al personal, dando lugar a una toma de conciencia colectiva. Para ello es importante contar con recursos y con responsables en las distintas áreas implicadas.

La cláusula de cultura alimentaria implica también a otras tales como la 1.1.5 en lo relativo al programa de reuniones demostrables donde se pongan sobre la mesas los problemas de seguridad y calidad alimentaria también en relación a la cultura de la empresa; y en la que deberían participar representantes de toda la jerarquía empresarial. También resulta implicada la cláusula 1.1.6 en tanto a la importancia de que el personal se sienta libre de informar ante problemas de inocuidad, calidad, legalidad, etc. que pueden ser grandes indicativos de la cultura existente o de las mejoras a realizar en la misma.

En cuanto a cómo implementar el plan, cada empresa es libre de realizarlo como desee. En general debería comenzarse identificando las fortalezas y debilidades existentes, para poder establecer objetivos planificando las actividades concretas a realizar, llevando a cabo su implementación para finalmente revisar la efectividad de las mismas cerrando así los ciclos de mejora a lo largo del tiempo. Es de esperar, que el primer año de implementación se puedan tener las primeras evidencias del comienzo de las actividades, y que poco a poco, a más largo plazo se pueda observar la efectividad de las mismas en el contexto global de la compañía.

Los objetivos de la cultura de la inocuidad pueden manejarse juntos o por separado de los objetivos generales de la empresa.

El grupo técnico de trabajo de la GFSI define la cultura de inocuidad alimentaria como “valores, creencias y normas compartidas que afectan la forma de pensar y el comportamiento con relación a la inocuidad alimentaria en, a través y a lo largo y a lo ancho de una organización.” En general, la cultura de cualquier tipo vive no en forma individual, sino grupal. Los valores son compartidos con los nuevos miembros de la compañía y puestos en práctica en los grupos a través de las normas y comportamientos.

Si quieres conocer más sobre la Cultura de la Inocuidad Alimentaria, la GFSI tiene un documento expositivo. En él se enfatiza el rol esencial de los líderes y gerentes, el por qué la comunicación frecuente, la educación, los parámetros, el trabajo en equipo y la responsabilidad personal son vitales para avanzar hacia una cultura positiva de inocuidad alimentaria y el cómo las habilidades aprendidas, incluyendo la adaptabilidad y concienciación de riesgo trasladan las prácticas importantes de inocuidad alimentaria más allá de la conversación teórica hacia la experiencia en ‘tiempo real”.

Si lo que necesitas es que te ayudemos a evaluar el estado de cultura de la inocuidad de tu organización y así establecer un plan que impulse el desarrollo y la mejora continua la misma, puedes ponerte en contacto con nosotros clicando aquí.

“Los ejecutivos tienen que dedicar cada vez más tiempo a temas como la cultura, los valores, el carácter y otras cosas no tangibles. En lugar de directivos, deben ser cultivadores y contadores de cuentos para ganarse las mentes”.- Leif Edvinsson

 

Dpto. Técnico